9 de marzo de 2026

"Yo no soy de..." (o eso pensaba)

 Para mí la vida es aprendizaje…

*De mis padres.
*De mis hermanas.
*De los niños.
*De mis amigas.
*De gente que admiro.
*De enseñanzas que voy descubriendo.
*De frases que inspiran decisiones.
*De canciones que inspiran acciones.
*De cosas que antes decía: “yo no soy de…” y que al final te acaban encantando.
*De límites que tú misma te pones… y que acabas superando.

Últimamente hay una frase que yo decía mucho: “yo no soy de…”.
Y curiosamente es la que me está abriendo nuevos caminos… nuevas cosas que me gustan o que he descubierto.

¿No os ha pasado alguna vez que os han regalado algo que nunca os habríais comprado… y al final os termina encantando?

A mí sí.

Soy muy indecisa y muchas veces pienso que todo me queda mal, así que al final termino no comprándome nada.
Pero alguien me regala algo… y resulta que me queda perfecto.

O dices es que conmigo no va esto (una cata, o alguna otra experiencia) y te acaba sorprendiendo...

¿Es curioso? Sí.
Es como si lo que te regalan o te animan a hacer fuera perfecto para ti.

Mi reflexión de hoy es:
¿Cuántas veces nos ponemos límites a nosotros mismos diciendo “esto no es para mí”, “no es mi estilo” o “no va conmigo”?

Pensadlo…y quizá acabéis diciendo, en broma como yo:

Me da miedo decir la frase “yo no soy de…” porque al final acabo siendo fan número uno.

¿Y vosotros? ¿Qué cosas habéis descubierto diciendo ‘yo no soy de…’ y que al final os han encantado? 😉



13 de febrero de 2026

Cuando las noticias te saturan...

Últimamente no sé qué me pasa… las noticias me saturan. Me encanta estar informada, pero siento demasiado cercano el sufrimiento ajeno.

Es una mezcla de querer saber y no dejar que me afecte demasiado.

A veces intento “enterarme a la distancia”, no recrearme en las catástrofes, o decido un día no ver el telediario si ha pasado algo que no puedo ni mirar.

Mi madre decía un día: “No es noticia que una madre le haya preparado la comida favorita a su hija, o que un hermano te haya compartido la última galleta y detalles así”.

Y la verdad es que tiene razón. Los pequeños gestos cotidianos también importan y nos recuerdan que la vida tiene cosas bonitas.

En esos días que me levanto más sensible, me dedico a otras cosas: leer, escuchar música, dar un paseo, unas risas, hacer manualidades o incluso ordenar mi cuarto…

Son pequeñas maneras de recargarme y reconectar conmigo misma.

Y a vosotros, ¿también os pasa? ¿Qué hacéis para llevarlo mejor? ¡Contadme, os leo!




6 de febrero de 2026

Cuando la vida reescribe...

Algunas veces me pongo a releer alguna de mis entradas… y pienso:
“¿Pero eso lo he escrito yo?”

Seguro que si volviera a intentarlo no saldría igual… ¿mejor… peor? No lo sé, solo… distinto.

Y eso pasa muchas veces.
Me ocurre con los libros que releo: cada vez descubres cosas nuevas.
O con una película que has visto mil veces, pero una tarde te fijas en un matiz diferente…

¿La peli o el libro son los mismos?
Claro que sí.
Pero según tu momento vital o tu estado de ánimo, tiendes a fijarte más en unas cosas que en otras.

Por eso pensaba…
A veces, como con mis escritos, empiezas uno y te sale del tirón.
Y otras veces escribes algo, pero no le das a guardar… y se borra, se pierde.
Y como tienes la idea en la cabeza, intentas volver a hacerlo igual… pero no lo consigues.
Le añades matices o palabras que quizá no estaban en la primera versión…pero que, en ocasiones, incluso lo enriquecen.

Y en la vida… ¿no nos pasa igual?
Cosas que creíamos que eran buenas para nosotros… y cambian.
O aparecen otras que, sin esperarlo, resultan incluso mejores.
Amistades que no terminan de encajar… y que, al soltarlas, dejan espacio para otras que sí.

Pensarlo…
A veces lo “no de siempre” viene cargado de sorpresas, emoción y sensaciones nuevas… quizá mejores… quizá no… pero eso es una elección personal.


5 de febrero de 2026

Sentirse gigante, sentirse diminuta

Me encanta la Naturaleza.
Los ríos, los mares, las montañas, los bosques… una cascada, el viento en la cara, pasear bajo la lluvia… todo!!!.

Ver una puesta de sol era mi pasatiempo favorito en aquellas tardes de Cádiz, cuando paseábamos por la orilla esperando a que el sol se escondiera.
Subir una montaña —aunque me cueste— te hace sentir enorme, una sensación de plenitud que pocas cosas en la vida lo igualan.
Y encontrarte una cascada en el camino… eso es una de mis debilidades secretas. 😍

Observarla y permitirte didfrutar de ella nos trae muchos beneficios.
A mí ,por ejemplo, me encanta dar un paseo cuando hace bueno por un parque que hay cerca de mi casa, es mi rinconcito dentro de la Ciudad.
O ir al Retiro, uno de mis sitios preferidos con sus rincones escondidos...esos donde nadie va..y dónde un libro, el paisaje y tú sois la mejor compañia.

Y cuándo los árboles se tiñen de otoño... ay, esos colores me enamoran. 
Todas las estaciones tienen algo especial, mágico... pero esos tonos transmiten una calidez que es iniagulable.

Pero esta mañana pensaba cuándo hay una borrasca importante, un tornado, una erupción y hasta un tsunami... que pequeñitos nos puede hacer sentir!!!!

Cuando la Naturaleza se hace gigante, asusta... ya no es tan fácil convivir ni disfrutar de ella.
Y ahi... ahí es cuándo nos sentimos pequeñitos, vulnerables.



 


4 de febrero de 2026

Viajar te hace más grande

Cuántas entradas de mi blog hablan de viajes, de estaciones, de experiencias viajando… pero nunca me había detenido a pensar en la importancia de que viajar te hace mejor: te hace valorar lo que tienes, te hace superarte y te permite vivir experiencias nuevas que quizás antes ni te habías planteado.

Yo veo los viajes como mirar la vida a través de la cámara y dejar que la gente que los habita te cuente su historia: qué les gusta, qué sueñan, cómo viven.

Recuerdo mil y un detalles de superación en mis viajes:

*Cambridge: allí todo el mundo se movía en bici. Hacía años que yo no montaba, pero tras alguna caída que otra, logré coger la bici todos los días… ¡y además me gustaba!

Y los Pipis (sí, lo recuerdo con horror): la limpieza a veces brilla por su ausencia, así que fui a una tienda y, con mi inglés del cole, conseguí comprarme una buena loción para acabar con esos bichitos que odio.

*Egipto: cruzar la calle era todo un reto; sin semáforos y con el tráfico que hay, ¡una auténtica locura!

I*ndia: fuimos un poco locas; al llegar al hotel, decidimos coger el metro solas y explorar el centro de la ciudad.

*Venecia: llegamos tarde y estaba oscuro; encima no encontrábamos nuestro hotel. Decidimos que, aunque tuviéramos que pasar la noche con la maleta a cuestas, dormiríamos calentitas… ¡y lo hicimos!

*Marrakech: en lugar de quedarnos en el hotel mientras las demás se arreglaban, nos fuimos a dar una vuelta por el Zoco y aprovechar cada instante.

Podría seguir contando recuerdos durante horas, pero lo que quiero recalcar es esto: viajar nos abre el mundo y nos brinda muchos caminos de superación.

Y vosotros, ¿dejáis que el país o el destino os sorprenda? ¿Os permitís algún pequeño reto? Contadme, yo os leo y contesto.




Valentia inesperada

A veces nosotros mismos nos ponemos trabas: límites, inseguridades que nos acompañan y que no nos dejan respirar.

Y, sin embargo, en situaciones extremas —o cuando olvidamos nuestros miedos— sacamos fuerzas de no se sabe dónde y actuamos: bien, mal, regular… da igual… ¡actuamos!

Recuerdo una anécdota de pequeña. Mi madre se había ido de convivencia y nos habíamos quedado cada una en una casa distinta (Elena, que es la más peque, todavía no había nacido). Las cuatro dormíamos con una amiga de nuestra madre, pero por la tarde, a veces, íbamos a casa a recoger algo.

Ese día estaba con mi hermana Lauri; íbamos a casa y se suponía que ella se quedaba allí estudiando mientras yo asistía a mi clase de inglés.

Al llegar, veo que la puerta no estaba echada con llave. Yo era la mayor y tenía que dar seguridad, pero por dentro temblaba (soy bastante miedosa), y le pregunto:

—Lauri, ¿cómo dejamos ayer la puerta?

Ella me contesta insegura, como que no entiende, y dice: “cerrada”.

Tomo el control y le digo:

—Vale, no te asustes, pero creo que hay alguien…

Sin pensarlo y sin dejar que entrara, reviso toda la casa… rezando por no encontrarme a nadie, aunque en realidad no pensaba en eso; mi instinto era proteger a mi hermana.

Ella me esperaba fuera. Salgo y le digo:

—No hay nadie, puedes entrar…

Pero ella no quería; normal, le daba miedo.

Decidimos que se quedara en casa de la vecina y yo me marcho a mi clase de inglés.

La explicación fue muy lógica: otra hermana, Bego, se había pasado a mediodía a por unos libros y no había cerrado con llave.

Y a vosotros, ¿os ha pasado alguna situación parecida en la que hayáis dejado atrás vuestros miedos para ayudar o proteger a los demás?




Una frase para pensar...

Hoy sólo me paso por aquí para dejaros esta frase,.. no necesita explicaciones...no necesita más.... solo sentirla e intentar poner nuestro granito de arena.

"Si pintamos un pequeño trozo de blanco, ya habrá menos pared negra pero si entre todos pintamos el fragmento que nos ha correspondido al final el negro dejara de existir..." 

Jaume Sanllorente "Sonrisas de Bombay"