9 de marzo de 2026

"Yo no soy de..." (o eso pensaba)

 Para mí la vida es aprendizaje…

*De mis padres.
*De mis hermanas.
*De los niños.
*De mis amigas.
*De gente que admiro.
*De enseñanzas que voy descubriendo.
*De frases que inspiran decisiones.
*De canciones que inspiran acciones.
*De cosas que antes decía: “yo no soy de…” y que al final te acaban encantando.
*De límites que tú misma te pones… y que acabas superando.

Últimamente hay una frase que yo decía mucho: “yo no soy de…”.
Y curiosamente es la que me está abriendo nuevos caminos… nuevas cosas que me gustan o que he descubierto.

¿No os ha pasado alguna vez que os han regalado algo que nunca os habríais comprado… y al final os termina encantando?

A mí sí.

Soy muy indecisa y muchas veces pienso que todo me queda mal, así que al final termino no comprándome nada.
Pero alguien me regala algo… y resulta que me queda perfecto.

O dices es que conmigo no va esto (una cata, o alguna otra experiencia) y te acaba sorprendiendo...

¿Es curioso? Sí.
Es como si lo que te regalan o te animan a hacer fuera perfecto para ti.

Mi reflexión de hoy es:
¿Cuántas veces nos ponemos límites a nosotros mismos diciendo “esto no es para mí”, “no es mi estilo” o “no va conmigo”?

Pensadlo…y quizá acabéis diciendo, en broma como yo:

Me da miedo decir la frase “yo no soy de…” porque al final acabo siendo fan número uno.

¿Y vosotros? ¿Qué cosas habéis descubierto diciendo ‘yo no soy de…’ y que al final os han encantado? 😉



13 de febrero de 2026

Cuando las noticias te saturan...

Últimamente no sé qué me pasa… las noticias me saturan. Me encanta estar informada, pero siento demasiado cercano el sufrimiento ajeno.

Es una mezcla de querer saber y no dejar que me afecte demasiado.

A veces intento “enterarme a la distancia”, no recrearme en las catástrofes, o decido un día no ver el telediario si ha pasado algo que no puedo ni mirar.

Mi madre decía un día: “No es noticia que una madre le haya preparado la comida favorita a su hija, o que un hermano te haya compartido la última galleta y detalles así”.

Y la verdad es que tiene razón. Los pequeños gestos cotidianos también importan y nos recuerdan que la vida tiene cosas bonitas.

En esos días que me levanto más sensible, me dedico a otras cosas: leer, escuchar música, dar un paseo, unas risas, hacer manualidades o incluso ordenar mi cuarto…

Son pequeñas maneras de recargarme y reconectar conmigo misma.

Y a vosotros, ¿también os pasa? ¿Qué hacéis para llevarlo mejor? ¡Contadme, os leo!




6 de febrero de 2026

Cuando la vida reescribe...

Algunas veces me pongo a releer alguna de mis entradas… y pienso:
“¿Pero eso lo he escrito yo?”

Seguro que si volviera a intentarlo no saldría igual… ¿mejor… peor? No lo sé, solo… distinto.

Y eso pasa muchas veces.
Me ocurre con los libros que releo: cada vez descubres cosas nuevas.
O con una película que has visto mil veces, pero una tarde te fijas en un matiz diferente…

¿La peli o el libro son los mismos?
Claro que sí.
Pero según tu momento vital o tu estado de ánimo, tiendes a fijarte más en unas cosas que en otras.

Por eso pensaba…
A veces, como con mis escritos, empiezas uno y te sale del tirón.
Y otras veces escribes algo, pero no le das a guardar… y se borra, se pierde.
Y como tienes la idea en la cabeza, intentas volver a hacerlo igual… pero no lo consigues.
Le añades matices o palabras que quizá no estaban en la primera versión…pero que, en ocasiones, incluso lo enriquecen.

Y en la vida… ¿no nos pasa igual?
Cosas que creíamos que eran buenas para nosotros… y cambian.
O aparecen otras que, sin esperarlo, resultan incluso mejores.
Amistades que no terminan de encajar… y que, al soltarlas, dejan espacio para otras que sí.

Pensarlo…
A veces lo “no de siempre” viene cargado de sorpresas, emoción y sensaciones nuevas… quizá mejores… quizá no… pero eso es una elección personal.


5 de febrero de 2026

Sentirse gigante, sentirse diminuta

Me encanta la Naturaleza.
Los ríos, los mares, las montañas, los bosques… una cascada, el viento en la cara, pasear bajo la lluvia… todo!!!.

Ver una puesta de sol era mi pasatiempo favorito en aquellas tardes de Cádiz, cuando paseábamos por la orilla esperando a que el sol se escondiera.
Subir una montaña —aunque me cueste— te hace sentir enorme, una sensación de plenitud que pocas cosas en la vida lo igualan.
Y encontrarte una cascada en el camino… eso es una de mis debilidades secretas. 😍

Observarla y permitirte didfrutar de ella nos trae muchos beneficios.
A mí ,por ejemplo, me encanta dar un paseo cuando hace bueno por un parque que hay cerca de mi casa, es mi rinconcito dentro de la Ciudad.
O ir al Retiro, uno de mis sitios preferidos con sus rincones escondidos...esos donde nadie va..y dónde un libro, el paisaje y tú sois la mejor compañia.

Y cuándo los árboles se tiñen de otoño... ay, esos colores me enamoran. 
Todas las estaciones tienen algo especial, mágico... pero esos tonos transmiten una calidez que es iniagulable.

Pero esta mañana pensaba cuándo hay una borrasca importante, un tornado, una erupción y hasta un tsunami... que pequeñitos nos puede hacer sentir!!!!

Cuando la Naturaleza se hace gigante, asusta... ya no es tan fácil convivir ni disfrutar de ella.
Y ahi... ahí es cuándo nos sentimos pequeñitos, vulnerables.



 


4 de febrero de 2026

Viajar te hace más grande

Cuántas entradas de mi blog hablan de viajes, de estaciones, de experiencias viajando… pero nunca me había detenido a pensar en la importancia de que viajar te hace mejor: te hace valorar lo que tienes, te hace superarte y te permite vivir experiencias nuevas que quizás antes ni te habías planteado.

Yo veo los viajes como mirar la vida a través de la cámara y dejar que la gente que los habita te cuente su historia: qué les gusta, qué sueñan, cómo viven.

Recuerdo mil y un detalles de superación en mis viajes:

*Cambridge: allí todo el mundo se movía en bici. Hacía años que yo no montaba, pero tras alguna caída que otra, logré coger la bici todos los días… ¡y además me gustaba!

Y los Pipis (sí, lo recuerdo con horror): la limpieza a veces brilla por su ausencia, así que fui a una tienda y, con mi inglés del cole, conseguí comprarme una buena loción para acabar con esos bichitos que odio.

*Egipto: cruzar la calle era todo un reto; sin semáforos y con el tráfico que hay, ¡una auténtica locura!

I*ndia: fuimos un poco locas; al llegar al hotel, decidimos coger el metro solas y explorar el centro de la ciudad.

*Venecia: llegamos tarde y estaba oscuro; encima no encontrábamos nuestro hotel. Decidimos que, aunque tuviéramos que pasar la noche con la maleta a cuestas, dormiríamos calentitas… ¡y lo hicimos!

*Marrakech: en lugar de quedarnos en el hotel mientras las demás se arreglaban, nos fuimos a dar una vuelta por el Zoco y aprovechar cada instante.

Podría seguir contando recuerdos durante horas, pero lo que quiero recalcar es esto: viajar nos abre el mundo y nos brinda muchos caminos de superación.

Y vosotros, ¿dejáis que el país o el destino os sorprenda? ¿Os permitís algún pequeño reto? Contadme, yo os leo y contesto.




Valentia inesperada

A veces nosotros mismos nos ponemos trabas: límites, inseguridades que nos acompañan y que no nos dejan respirar.

Y, sin embargo, en situaciones extremas —o cuando olvidamos nuestros miedos— sacamos fuerzas de no se sabe dónde y actuamos: bien, mal, regular… da igual… ¡actuamos!

Recuerdo una anécdota de pequeña. Mi madre se había ido de convivencia y nos habíamos quedado cada una en una casa distinta (Elena, que es la más peque, todavía no había nacido). Las cuatro dormíamos con una amiga de nuestra madre, pero por la tarde, a veces, íbamos a casa a recoger algo.

Ese día estaba con mi hermana Lauri; íbamos a casa y se suponía que ella se quedaba allí estudiando mientras yo asistía a mi clase de inglés.

Al llegar, veo que la puerta no estaba echada con llave. Yo era la mayor y tenía que dar seguridad, pero por dentro temblaba (soy bastante miedosa), y le pregunto:

—Lauri, ¿cómo dejamos ayer la puerta?

Ella me contesta insegura, como que no entiende, y dice: “cerrada”.

Tomo el control y le digo:

—Vale, no te asustes, pero creo que hay alguien…

Sin pensarlo y sin dejar que entrara, reviso toda la casa… rezando por no encontrarme a nadie, aunque en realidad no pensaba en eso; mi instinto era proteger a mi hermana.

Ella me esperaba fuera. Salgo y le digo:

—No hay nadie, puedes entrar…

Pero ella no quería; normal, le daba miedo.

Decidimos que se quedara en casa de la vecina y yo me marcho a mi clase de inglés.

La explicación fue muy lógica: otra hermana, Bego, se había pasado a mediodía a por unos libros y no había cerrado con llave.

Y a vosotros, ¿os ha pasado alguna situación parecida en la que hayáis dejado atrás vuestros miedos para ayudar o proteger a los demás?




Una frase para pensar...

Hoy sólo me paso por aquí para dejaros esta frase,.. no necesita explicaciones...no necesita más.... solo sentirla e intentar poner nuestro granito de arena.

"Si pintamos un pequeño trozo de blanco, ya habrá menos pared negra pero si entre todos pintamos el fragmento que nos ha correspondido al final el negro dejara de existir..." 

Jaume Sanllorente "Sonrisas de Bombay"


Salir de lo conocido...

Os cuento otra anécdota.. esta fue hace años...y con gente diferente que ya no está en mi vida, y está bien... cada uno con su camino

Estaba en una discoteca con amigas cuando se me acercó un chico. No con intención de ligar —eso lo noté enseguida—, sino con ese aire de “nos hemos visto antes, ¿verdad?”. Y yo sentía exactamente lo mismo.

Nos pusimos a hablar. Intentamos encontrar el punto en común: el colegio, amigos compartidos, algún lugar… nada. Absolutamente nada.

Lo dejamos ahí. Yo tenía claro que no buscaba nada más, y él tampoco. Aunque mis amigas no entendían muy bien ese acercamiento sin segundas intenciones

Al día siguiente bajé al metro.

Y allí estaba.

De eso nos conocíamos. Nos miramos, nos reconocimos al instante y nos reímos. Y cada uno siguió con su vida.

Y no os ha pasado eso... que cuando algo cambia, te descoloca, no sabes bien ubicarlo, definirlo, darle su espacio. O cuándo algo es distinto o te genera sensaciones o sentimientos distintos a los que estabas acostunbrada... te sientes un poco perdida, y temes quizá explorar desde ese otro lugar.

Pues creo que hay que ser valientes. Que a veces lo nuevo, lo que no es "lo de siempre" nos puede mover, descolocar . Un poquito sí.. pero puede traer cosas positivas.. sólo hay que pensar en la famosa frase: sal de tu zona de confort.

Por hoy... ahí lo dejo.



Una anécdota con Rocio

Os cuento una anécdota muy divertida que me pasó con Rocío, de la que ya os hablé en otra de las entradas.

Ya veréis.

Era su cumpleaños y habíamos quedado a comer las tres: Elisa, Rocío y yo. Estábamos tranquilas, felices, compartiendo confidencias de esas que hacen que el tiempo pase sin darte cuenta.

Pero de pronto llegó la mala noticia: a Elisa le habían puesto una reunión de teletrabajo imposible de posponer. Así que decidimos aprovechar al máximo el rato con ella y acompañarla lo más cerca posible de su casa.

Paseábamos por calles bonitas, nuevas para mí… para nosotras. Y como soy curiosa por naturaleza, le dije a Rocío: —Oye, ¿y si nos damos una vuelta por aquí?

Ella aceptó encantada.

A lo lejos vimos una estantería solitaria en mitad de la calle, llena de libros. Libros viejos, de esos que parecen estar esperando una segunda oportunidad. Nos acercamos, empezamos a cogerlos, a comentarlos… Yo ya me había guardado dos en el bolso, mientras escuchaba atentamente a mi amiga hablarme de sus libros especiales, de por qué uno de ellos había sido tan importante para ella. No me importaba nada más.

Hasta que, de repente, oigo a Rocío hablar con alguien.

Y entonces caigo en la cuenta.

Los libros no eran gratis, como habíamos creído.

El tendero estaba allí, serio, mirándonos con una mezcla de “no entiendo nada” y enfado en la cara.

Nosotras, rojas como tomates, devolviendo los libros a toda prisa, entre risas nerviosas y bromas sobre que, si acabábamos en la cárcel, al menos nos librábamos de hacer la cena de Navidad.

Esa anécdota nos acompañará siempre.

Yo suelo ser bastante observadora, me fijo en los detalles, pero ese día me dejé llevar. Quería saber por qué ese libro había sido tan especial para mi amiga, qué historia había detrás.

No ha sido la única anécdota que nos ha pasado juntas. Ya podríamos contar unas cuantas. Pero en todas hay algo en común: las risas compartidas y ese sonrojo que últimamente ha decidido instalarse en mi cara.

¿Y vosotros?

¿Tenéis ese tipo de anécdotas que, solo con recordarlas, os hacen reír a carcajadas?

Si queréis, podéis contármelas.




Hola Bárbara!!

Suena el despertador… esa melodía que te arranca de los sueños más profundos.

Y pienso: cinco minutitos más, por favor.

Soy muy dormilona, lo reconozco… pero no. Toca levantarse.

Empiezo la rutina diaria: ventilar la cama, ducha, preparar el desayuno, coger la comida…

Y de pronto me acuerdo: hoy viene la quimio del hospital.

Desde la pandemia nos traen a casa la quimio que necesita mi padre (también tiene leucemia, el pobre). Pero hoy además es lunes, y los lunes viene Bárbara: le ducha y le acompaña al Centro de Día.

Sigo con mis cosas, voy con prisa porque ya me parece tarde…

Y suena el telefonillo.

Contesto con cariño, con cercanía, como todos los lunes, sin pensarlo: —¡Hola, Bárbara!

Pero oigo una voz que responde: —No… no soy Bárbara.

Ups.

Le digo que suba, me disculpo. Se ríe.

Era el chico de la quimio, que me dice: —No pasa nada, nunca me han saludado así.

Más risas. Le doy las gracias por traerla. Se va.

Mi madre y yo, a carcajadas.

Al rato suena otra vez el telefonillo.

Esta vez ya no me atrevo ni a contestar…

Pero sí, ahora sí: es Bárbara.

Se lo contamos. Más risas aún.

Y desde ese día se ha quedado como una broma cercana, muy nuestra.

Nuestro “Hola Bárbara!!”.




Las amistades que llegan para quedarse

Hay amistades que van creciendo poco a poco, casi sin darte cuenta, día a día... llegan despacio, un día cualquiera, casi al azar… pero tú sabes que se van a quedar.

Se van colando en tu vida sin hacer ruido y, cuando miras atrás, ya forman parte de ella. 

Amigas con las que sientes una conexión enorme aunque haga poco que os conozcáis. Porque habéis compartido tanto —y tan intenso, tan auténtico— que se vuelven importantes muy rápido.

Son apoyo. Y tú sientes que también lo eres para ellas.

Tu día ya no es igual sin el “buenos días, chicuelitas” de Ana, sin Elisa y su cariño y su cultura mexicana, de la que tanto aprendemos, o sin Rocío, con la que siempre hay buenos momentos, risas y confidencias.

Son esas personas que con una mirada te entienden. Con las que puedes ser tú. Meter la pata. Equivocarte. Y no pasa nada. Solo risas, más risas, aceptación mutua y anécdotas compartidas.

Os cuento algo.

Era mi cumpleaños. No me gusta ser la protagonista, pero sí me encanta juntar a mis amigas. Y este año me apetecía mucho compartirlo con ellas.

Pero el día empezó raro. Nevaba a ratos, dos venían en coche y yo no dejaba de preocuparme por el estado de las carreteras. Empezaron los mensajes, las dudas, el “¿por favor, decidme si la carretera está bien?”.

Y entonces mi madre estaba enfadada. Cansada. Harta.

Yo creo que superada por la situación que vivimos en casa. Y saltó. Me dijo: “Llevas toda la mañana pendiente del móvil y yo no puedo más”.

Y ahí me agobié. Tenía razón.

Yo quería seguir con el plan por ellas, no fallar, no echarme atrás… pero también veía que mi madre me necesitaba.

Y sin buscarlo, todo se recolocó.

Como no nos decidíamos esperando a las del coche, se fue haciendo tarde. Cada una tenía que organizar la comida en su casa y el plan pasó a la tarde: un margarita de mango en un sitio especial y bonito, y luego otra actividad a la que nos habíamos apuntado con un organizador que hace planes muy chulos.

Cuando llegué, pedí perdón.

Perdón por el caos, por los mensajes, por la desorganización.

Y Ana me dijo:

“Ni se te ocurra pedir perdón. Y menos por eso.”

Y ahí lo vi claro.

Ahí es donde están las buenas amigas. Las que, aunque no estén todos los días, te sostienen. Te ayudan. Te consuelan. Y hasta con una sonrisa te dicen: “Por ahí no, Patri.”

Gracias, gracias y gracias.

Vosotras sabéis quiénes sois. Me he permitido dar vuestros nombres solo para que podáis poner nombre —no cara— a esas amigas que, en mi vida, se están convirtiendo en imprescindibles.




Mis sobris...

Otra parte muy importante de mi vida son mis sobris.

Me encanta rodearme de ellos, compartir momentos, risas, juegos…

Tengo 10 (casi 11) y para mí cada uno es único e irrepetible. Cada sonrisa, cada gesto, cada mirada tiene algo especial… a veces los miras y piensas “madre mía, cómo se parece a su madre”, a una de mis hermanas, y se te despierta una mezcla de ternura y cuidado difícil de explicar.

A unos los veo más, a otros menos —no por falta de ganas, sino por la logística, el tiempo, la vida—, pero con todos siento una conexión muy fuerte.

Recuerdo cuando fueron llegando…

Las dos primeras fueron niñas. En mi familia siempre hemos sido muchas mujeres: mi padre solo tenía hermanas y mi madre, que siempre había querido un niño, bromeaba diciendo que era una “maldición”, que siempre estaríamos rodeadas de chicas… y soltó un “bueno… la vamos a tener que querer”. Sé que era una broma, con ese humor tan suyo, porque todos y cada uno han sido siempre profundamente queridos.

Cuando nació el primer niño, Fernando, con esa sonrisa que le ilumina la cara, fue divertidísimo. La gente por la calle felicitaba a mi madre: “¡Por fin un niño en la familia!”.

Ahora la balanza está bastante equilibrada… bueno, Coral hará que vuelva a ganar el equipo chicas, pero no pasa nada 😊

Qué bonito es compartir ratos con ellos.

Esa manera que tienen de mirarte, de hacerte sentir especial. Quieren enseñarte sus cosas, contarte sus primeros amores, construir algo contigo, hacer una manualidad… y tú estás ahí, compartiendo.

Y yo disfruto.

Saboreo cada momento, porque sé que es especial, único… nuestro.

Y pienso también en quienes no tenéis sobris. Sé que puede ser doloroso si os gustan los niños tanto como a mí. Pero siempre hay formas: ser “tía postiza” del hijo de una amiga, implicarte como voluntaria en una ONG… el cariño no entiende de etiquetas.

Yo, de momento… con 11 tengo más que suficiente 😉




Mis padres...

Mis padres…

Y sobre todo mi madre.

Siempre está ahí. Sabe lo que sientes, lo que piensas, sin palabras, sin necesidad de explicar nada.

Me encanta su gran corazón, su capacidad de superación, su resiliencia, su sentido del humor y su manera de ver la vida.

Ella siempre ha sido un pilar para la familia… muchas veces en silencio. Sostiene, observa, se da cuenta de todo. Te compra lo que necesitas sin tener que pedirlo, porque ella escucha tus necesidades.

Hay una faceta suya que me encanta, que me produce ternura y a la vez diversión: su inicio con las redes sociales.

Os cuento una anécdota.

Una tarde estábamos merendando mi hermana Elena y yo con ella en el Vips. Sí, Elena, la que está esperando una peque (Coral). Empezamos a hablar de música y le dijimos: —Ahora que tienes móvil, puedes escuchar música desde ahí… mira, instálate Spotify.

Y ella respondió: —¿El Putify?

Nos dio un ataque de risa monumental. Intentábamos explicárselo, pero no podíamos parar de reír.

—Nooo, Spotify…

Pero no terminaba de entenderlo. Fue un momento épico.

Ahora es toda una crack: manda WhatsApp, audios, ve recetas en YouTube y hasta sus partidos de tenis. Pero esos inicios quedarán grabados para siempre en nuestra memoria como una gran anécdota familiar.

Y es que, además de la tecnología, se añadía el inglés… cóctel perfecto.

Otro día, recuerdo que estábamos en casa de mi hermana Elena y de mi cuñado Perico —con quien tengo una gran conexión— y mi madre dijo: —Pericooo, tráete el baile con el café.

Nosotras:

—¿El baile?

Se refería a un Baileys. Desde entonces, cada vez que tomamos café, decimos: el cafetito… y un baile.

Y mi padre…

Ahora está con Alzheimer. Es una situación nueva, que a veces me supera. Es ver a la persona que siempre ha estado a tu lado, fuerte, sin dudas, convertida en un niño. Un niño que juega, te tantea, te reta.

Y tú, como hija, dudas qué papel tomar: a veces eres su hija, otras te conviertes un poquito en su madre, sobre todo cuando entra en bucle y hay que regañarle.

Por eso esta entrada es un homenaje y un reconocimiento a estas dos figuras que siempre han sido y siempre serán un pilar fundamental en mi vida.

Y os cuento un pequeño secreto: en Reyes, todos los años, mi madre me escribe una carta. Sí, en un trozo de folio. Y yo las conservo todas.

Para mí, ese es mi verdadero regalo de Reyes.

Gracias, mami. 🤍




Mi otra hermana...

Antes os hablaba de mis hermanas, biológicamente hablando…

pero ¿y esas “hermanas”, esa familia que, sin ser nada, se convierte en algo… en todo?

Vosotros me entendéis, ¿no?

Hablo de las amigas.

Tengo la suerte de tener buenas amigas. De esas con las que sabes que puedes contar en cualquier momento y a cualquier hora del día. Con las que puedes compartir un vinito… o una mudanza. Y hasta una borrachera 🥴.

Amigas que te sostienen, que no te dejan sola, con las que puedes ser tú sin filtros, sin miedo. Que, si estás pasando una mala racha, se acercan a tu casa solo para darse un paseíto contigo.

Pues una de ellas es Tere.

Que más que amiga, se ha convertido en hermana… otra hermana más, como ella dice.

La quiero mucho. No la veo tanto como me gustaría, pero sé que está ahí. Y eso basta.

La conocí gracias a una actividad a la que me apunté al azar. Tras una pregunta mía, una observación suya… y un pequeño recelo por mi parte, nos hicimos grandes amigas.

Os cuento la anécdota.

Una mañana, hace ya bastante tiempo, tomé una de las mejores decisiones de mi vida: me apunté con un grupo a visitar la Fábrica de Moneda y Timbre. Me interesaba saber cómo se hacía el dinero… ya sabéis que soy inquieta y me encanta aprender cómo se hacen las cosas.

Empezó la actividad. No nos conocíamos ninguno, ni sabíamos a qué nos dedicábamos. Éramos completos desconocidos compartiendo una experiencia nueva.

Nos explicaban las máquinas, los protocolos, la rutina diaria… y en un momento dado yo dije: —Me encantaría saber cómo y dónde se hace el dinero.

Y ella respondió: —Pues yo acabo de hacer un curso de falsificación de monedas.

Silencio.

Mi cara tuvo que ser un poema. Siempre se ríe recordando cómo la miré, como diciendo:

“¿Pero… de dónde ha salido esta?”

Gracias a esa pregunta y a mi cara de susto, se me acercó y me dijo bajito: —Soy poli.

Ahí lo entendí todo. No estaba delante de una ladrona 😅.

Empezamos a hablar y descubrimos que teníamos muchísimo en común: formas de ver la vida, gustos, prioridades… Y así, quedada tras quedada, nos hicimos grandes amigas.

Muchas veces me paro a pensar cómo habría sido mi vida si no la hubiera conocido. Y tengo clarísimo que, desde que llegó, ha sido una persona muy importante para mí.

Nunca olvidaré cuando mi abuela estaba muy malita y yo no tenía ganas de salir. Siempre he tenido una conexión muy especial con mi abueli…

Tere venía a mi barrio, a dar una vuelta, a que me diera el aire. Sin prisas, sin forzar. Simplemente estando.

Por eso os animo a que, si tenéis a alguien así en vuestra vida —o si sois ese apoyo para alguien—, se lo agradezcáis de alguna manera.

Porque eso es un tesoro.

Un tesoro en la tierra.



Ellas... mis hermanas

Tras 56 entradas, hoy os quería hablar de alguien muy especial… mis hermanas. Ya era hora de que tuvieran su momento de protagonismo. 😄

Aunque, para ser honesta conmigo misma, en algunos de mis artículos han aparecido tímidamente… asomando un poquito la cabecita.

Yo, soy la mayor y no tengo hijos… pero tengo 10 (casi 11) sobris. Luego está mi hermana María, con 5 hijos, y tengo la suerte de ser madrina del mayor. Bego tiene 3; sus dos chicas son las mayores de todos los sobrinos. Lauri 2 hijas con las que tengo mucha complicidad y cercanía… viven al lado, y eso suma. Y para terminar, Elena, que está esperando una niña para abril, el mejor regalo de este año, que intuyo será muy especial.

Lo bonito de tener hermanas es que hay complicidad en cada gesto, en cada mirada. Podemos estar riéndonos de algo absurdo o apoyándonos en los momentos difíciles sin necesidad de muchas palabras, y eso me encanta.

A veces me sorprendo recordando cosas de nuestra infancia: las peleas por ser la "primer" en la ducha, quién le tocaba dar el bibe a la peque, las risas por tonterías que solo nos hacían gracia a nosotras… ¡y las innumerables partidas de Continental en la Playa de Cádiz!

Así que hoy les dedico estas líneas: por ser quienes son, por compartir momentos, risas y a veces situaciones duras, pero que, estando juntas, te hacen sentir acompañada.

Y, como siempre, os dejo con una reflexión: no hace falta esperar a grandes ocasiones para valorar a quienes queremos… a veces basta con un café, una carcajada compartida o recordar juntos algo que nos hizo felices.

Yo sigo aquí, contándoos mis historias… y hoy, un poquito de ellas.





3 de febrero de 2026

Un café y una pantalla en blanco

¡Hola a todos!! …Me he preparado un café… la pantalla en blanco y aquí me tenéis escribiendo otra entrada… 

Últimamente me he dado cuenta de algo curioso: mis artículos son más cortos que antes, pero siento que transmiten algo distinto…

Me gusta escribiros como quien se sienta a tomar algo contigo, con vosotros y compartir lo que siento, lo que me llama la atención o lo que me hace sonreír, pensar o emocionarme... Antes quizá escribía más desde la reflexión de una idea aprendida, asimilada… y ahora siento que me centro más en compartir.

No siempre tengo un tema claro. A veces solo tengo una sensación, una frase que me ha acompañado en mi día. Y con eso basta.

Me hace gracia pensar que hay un mundo invisible ahí fuera, conectado con mis palabras. Y me encanta… 

Y yo sigo aquí, escribiendo, contando, imaginando…

¿Quién sabe? Tal vez uno de vosotros se convierta en mi admirador secreto favorito. 😉


Palabras que salen solas...

Es curioso… ayer, revisando el blog y pensando en cómo podría mejorarlo, me di cuenta de que es posible hablar de cualquier cosa desde un enfoque distinto.

Se puede poner ironía, humor, calidez… ¡y hasta poesía!… a un mismo tema.

Pero sí que os cuento que cada artículo sale solo. No lo fuerzo… aprovecho alguna enseñanza del día a día, o una frase que me viene a la cabeza… y la escribo.

Las palabras llegan solas, y yo no hago más que plasmarlas en el papel (bueno, en la web).y así, poco a poco, siento que me vais conociendo, que comparto mi vida, mis ilusiones y hasta alguna de mis locuras.

A veces, como ayer, que estaba más sensible, me sale un artículo más íntimo. Pero en todos me gusta que encontremos algún punto de reflexión o de mejora.

Bueno, yo sigo aquí. Si queréis acompañarme… por mí, perfecto!!!. ☺️

¡!Hasta prontito!!.




Ayer me comía el mundo..y hoy el mundo me come a mí

Ayer me comía el mundo… y hoy el mundo me come a mí.

Hay días en los que te sientes pequeña, sensible, y todo parece costar más.

No es por nada especial… son días en los que simplemente te levantas así.

¿Qué hay que hacer? Nada. No juzgarte, no compararte, no tomar grandes decisiones… porque el mundo no ha cambiado, solo cambia la forma en que lo percibes. 

Aprovecha para dar un paseo tranquilo, sentir el viento en la cara, ponerte una canción que te motive,  sumergirte en un libro interesante...o tomarte un sundae con extra de chocolate. 🍫 

Y mañana… quizás te reirás de que ayer tuviste un día raro. Pero hoy…hoy solamente respira. 



30 de enero de 2026

Qué frase más potente!!!!

Miro el móvil y leo una frase que me impacta y me hace reflexionar:

"El coraje no es la ausencia de miedo… es decir, tengo miedo, tiemblo, pero voy a hacerlo porque esto es importante para mí." — Marian Rojas

Y es verdad. La valentía no siempre tiene que ver con hazañas enormes. Ser valiente no significa no tener miedo, sino seguir adelante a pesar del miedo, con honestidad, curiosidad y corazón abierto. 💛

No se trata de saltar en paracaídas ni recorrer medio mundo sola (aunque eso también puede ser valiente 😅).

Se trata de lo del día a día:
* Atreverse a seguir un sueño, aunque tengas miedo a fallar o a no ser suficiente.
* Decir la verdad, aunque el vértigo te paralice por un momento.
* Compartir lo que sientes, aunque pienses que nadie lo va a entender o que te juzgarán.
* Observar con sensibilidad lo que otros pasan por alto y atreverte a ponerlo en palabras o actuar en consecuencia: esa sonrisa que ofreces… a lo mejor para quien la recibe es un gran consuelo, o dejar tu asiento en el metro a alguien que lo necesita más.

Podemos convertirnos en pequeños héroes anónimos, sin vaqueros ni capas, que no salen en las noticias, pero que gracias a ellos nuestro día a día se hace un poquito más fácil.

Y tú, ¿qué actos de valentía has hecho últimamente, aunque sean pequeños? A veces los más discretos son los que más cambian nuestra vida. 🌿


Pequeños grandes momentos

Me gusta pensar eso… que la vida está hecha de pequeños grandes momentos.

Suena contradictorio, ¿verdad? Quizá sí. Pero para mí tiene todo el sentido.

Un café compartido, una sonrisa inesperada, una charleta sin prisas…

Momentos pequeños que, sin darnos cuenta, se convierten en especiales.

Y ahí radica su grandeza.

No siempre recordamos los días enteros, ni los grandes planes.

Recordamos cómo nos hicieron sentir. Un gesto, una mirada, una frase en el momento justo.

Por eso creo que la vida no se mide en hitos, sino en instantes.

En esos pequeños momentos que, cuando los miras con el corazón, se vuelven enormes. 😉



29 de enero de 2026

Intuiciones....

Muchas veces en la vida, tenemos que tomar decisiones, algunas pequeñas, otras enormes pero todas, ,sin darnos cuenta van definiendo quienes somos, cómo pensamos, y qué queremos.

Elegimos qué estudiar, qué hobbies seguir, con quién compartir nuestro tiempo… y a medida que pasa la vida, algunas cosas crecen y se transforman, mientras otras se desvanecen o dejamos que mueran

A veces.. decir que no a un plan e irte a otro..te abre oportunidades inesperadas, y te permite conocer a personas que se vuelven especiales en nuestra vida.

A veces... cortar con algo -una amistad , una relación, un habito que no nos hace bien-, es un acto de valentía: una manera de afirmar que nuestros valores son firmes y no vamos a conformarnos con migajas

A veces ...enfrentarte a un miedo noss puede hacer ver la grandeza que llevamos dentro...

Y otras veces... sentir incomodidad, tambien puede ser señal que no ese no es nuestro camino, nuestro sitio...

Por eso, es importante escuchar nuestra brújula interior, esa voz que nos susurra “por aquí no” o “explora un poquito más”.

Os animo a tomar las riendas de vuestra vida, a confiar en esas pequeñas intuiciones que muchas veces son faros que nos guían hacia nuestro mejor camino.

¿Os atrevéis? 🌟



Escritos.. y algo de familia

Me gusta publicar estados del WhatsApp... me alegra pensar que quien se asome a mi pequeño mundo puede ver una frase que le puede hacer pensar, una broma... un acertijo o incluso una foto (las menos...)

Es como el blog... yo escribo, comparto... pero no sé si va a ningún lado... pero a mí me encanta!!! Se me ocurre una idea... y voy corriendo a plasmarla y ya me imagino que imagen perfecta pueda encajar con la idea que quiero transmitir...

La busco en google... y voilá... ya está el articulo listo para darle al botón magico de Publicar.. 

Pocas veces corrijo lo que escribo, alguna falta de ortografía que se me ha podido escapar pero el texto lo dejo tal cual.. si veo que no ha quedado alguna idea clara... quizá lo retomo en otra entrada... o dejo que el lector interprete por su cuenta...

No sé si escribo bien o mal... pero yo lo hago ... os cuento mis miedos, mis inseguriridades, mis estados de ánimo, mis despistes, mis descubrimientos, mis locuras... 

Tengo la suerte de ser bisnieta de Antonio Reyes Huertas, un escritor extremeño que siempre inspiró a nuestra familia, y mi abuela heredó esa pasión por las palabras quizá sea por eso que yo también siento esa necesidad de escribir y compartir mi mundo.

Bueno.. poco a poco os iré hablando de los miembros de mi familia (hay algún escritor más..) y asi también os voy acercando esa parte de mi vida que es muy importante para mí.

¿Me acompañais? 





Ah, pues ahora que lo dices...

El otro día fui al club de lectura... estaba lleno..15 personas..era un libro muy interesante... prometia...

Empezaron a hablar, yo suelo escuchar más que aportar...pero ese dia tenia una pregunta importante y la lancé... casi como en un susurro (me da bastante vergüenza preguntar...)  tome aire y dije: -oye..hay un capitulo que no lo entiendo... que me choca..., ¿qué significa esto?”


Silencio.... Ese capítulo en mitad del libro... no era como los demás, sino simbólico., un corte sutil con lo que explicaba el resto del libro....


Y nadie se acordaba de el... fue un momento raro... bueno luego una chica a la salida si que me dijo... "pues ahora que lo dices..."


Y pensé... muchas veces podemos leer el mismo libro y parece que hemos leido versiones distintas según nuestra manera de ser. nuestro estado vital o incluso como estemos ese dia nos fijamos en un detalle más que en en otro... no sé a veces es como si lo vieramos desde otro lugar... 


Es decir. si estas más conectada a lo que sientes, más atenta a los matices te ffijaras menos en lo literal y más en lo simbólico. Si no estás atenta, lo pasas por alto; si estás sensible, te frena. No lees solo con la cabeza, lees con el cuerpo, netiendote en la historia....


Eso nos pasa con la vida... unos se fijan más en unas cosas, otros en otras y eso nos va enriqueciendo al irlo compartiendo con los demás...


Por eso os animo... a compartir maneras de ver la vida, quizas otros nos hacen ver matices, capas invisibles o detalles que no habíamos apreciado y que cuando nos los dicen hace un clic en nuestra cabeza... y dices como mi compi... "ah, pues ahora que lo dices..." 😉




23 de enero de 2026

No eres tú, es tu mente....

Otro de mis descubrimientos es ... Joaquín Caserza.   

Esta vez al principio no fue un libro sino unos videos que me encontré por casualidad en Internet. Aunque ha acabado escribiendo un libro "no eres ttú es tu mente"...y adivináis qué??? Siii lo tengo y fui a la presentación.

Joaquín me encanta, porque hace cercano el tema de la mente, te explica que es un copiloto como si fuera un niño pequeño y que te va chinchando... pero no para fastidiarte sino porque es así... no os cuento más porque tiene reflexiones muy profundas (del presente, del cuerpo, ansiedad, pensamientos en bucle... ) sólo os digo que engancha!!! Y a mi a veces me parece que me lee la mente jejee

Yo tengo algunos shorts favoritos... si queréis cotillearlos y me chivais cuales son los vuestros.

Hasta prontito!!!







Un ejemplo a seguir..

Siempre nos quejamos de lo mal que està todo, de lo difícil que es llegar a fìn de mes, de que han subìdo mucho las hipotecas, la gasolina, de que este año con la crisis no podremos ir de vacaciones y de cómo está la vida en general.

Hasta que entró en mi vida un libro, (si otro más), que se convirtió en especial, la historia de Jaume Sanllorente "Sonrisas de Bombay", un periodista catalán que fue de viaje a Bombay con un visado turístico y que sobrecogìdo por lo que vivió, decidió que debía de forzar al destino para hacer algo, aunque eso conllevara dejarlo todo, familia, trabajo, amigos y quedarse sin nada. 

Se inventó una ONG Sonrisas de Bombay, en la que hoy da hogar, educación y esperanza a casi 3000 niños huérfanos y pobres rescatados de la calle y de un futuro de prostituciòn donde muchas de niñas de entre 7 y 18 años han sido vendidas por sus familias o raptadas en algún pais fronterizo como Nepal o Banglades

Reconozco que no tengo el valor para abandonarlo todo y marcharme a un pais lejano a arrimar el hombro... aunque ganas no me faltan...

Pero sí que podemos dejar la comodidad aparcada y luchar por unos valores que merezcan la pena. Cada uno donde crea que pueda ... es increible todo que se puede hacer siendo +generosa y menos comodona.

Asi que... ¿nos animamos entre todos a construit un mundo un poquito mejor? Yo lo estoy intentando...





Amistades que nacen solas....

Cuando estás menos metida en tus cosas, sin que tu hagas nada... la gente se abre..  te cuenta cosas que ni tu misma esperas... 

Me está pasando ultimamente..  


Acabo hablando con una cajera donde llevo un año comprando y de pasar del buenos dias/gracias..  de educación... a irnos a tomar un cafetito juntas!! Y acabar planificando juntas un proyecto suyo personal.


Ayer me pasó una cosa curiosa...y hoy ha sido el remate... estaba yo en el metro intentando terminarme el libro que me toca para el Club de Lectura (sí... ese que os conté que estuve apunto de dejarlo el primer día...) pues iba yo leyendo en el movil.. tan tranquila..  de pié, intentando no caerme...  se queda un asiento libre.. pregunto y nadie quiere sentarse..  me siento... intento concentrarme nuevamente en mi lectura.. cuando veo que la chica que tenia enfrente se estaba durmiendo de pie...(literal... como dicen mis sobris)  le ofrezco sentarse.   me dice: noo me bajo pronto.


Sigo leyendo.. pero el de al lado se levanta y entonces esa chica ya si que se sienta... y le digo en plan de broma... es que veia que te dormias de pie...  risas..  y me empieza a contar que la habían operado de los ojos, una operación rara qye yo desconocia.. y asi entre curiosidades y paradas que van pasando.. llegamos a nuestra estación, nos despedimos y ya... Pues hoy... cojo el metro y la he vuelto a ver... me he acercado a preguntarle si estaba mejor... y me ha dicho... justo esta mañana he pensado que a ver si te encontraba...  otra charleta y ya sabemos nuestros nombres y más o menos los horarios y que seguramente nos volvamos a ver ...


Por eso os animo a mirar alrededor... quizás a vuestro lado vaya una persona que haya tenido mal día y necesite desahogarse... o una señora mayor que hay que ayudarla con algo de las nuevas tecnologias... quien sabe... pero esas pequeñas cosas van

enriqueciendo nuestro día a día. ¿Os animáis a descubrirlo?




Cuando la lotera del metro te enseña filosofía

Esta mañana en el metro, una lotera (sí, de esas que prometen hacernos millonarios a golpe de unos pocos euros…) decía:

"¡Los míos siempre tocan! Y si no toca el premio… ¡pues toca tirarlos!" 🤣


¡Qué gran verdad! Podemos sacar enseñanzas a partir de todo lo que nos pasa


* Un plan no sale → quizás no tenia que ser... o sale otro mejor..

* Llueve → perfecto para sacar fotos bonitas con paraguas.

* Se moja un trastero → toca vaciarlo, soltar lo que estaba estancado y hacer espacio para lo nuevo 😜.


La vida enseña, incluso en los detalles más pequeños. Solo hace falta mirarla con atención, humor y un poco de filosofía diaria.




22 de enero de 2026

La vida real llevada a la música...

Me gusta la música, las canciones, meterte en ellas despacito como si te estuvieran contando una historia (que lo hacen).

Unas inspiran ideas, otras te arrancan una sonrisa, otras una emoción contenida pero no me suelen dejar indiferente...

Cuando estoy triste y me quiero animar busco canciones con letras motivadoras, con fuerza!... si estoy alegre dejo fluiir al spotify a su aire.

Hay una canción que me encanta y es la de "Aprender a Quererte" de Morat, es una manera muy bonita y cercana de ver la curiosidad al principio de una relación y querer entender su mundo, lo que le mueve, su esencia... es lo que yo digo:  la vida real llevada a la musica.

Y vosotros teneis alguna canción especial que os gustaria compartir?




A mis admiradores secretos

Abro mi blog..y me gusta imaginaros en algún lugar.. leyendo despacio, sonriendo con alguna línea, deteniéndoos en algo que os hace reflexionar o simplemente disfrutar de un rato de lectura... en definitiva compartiendo este momento conmigo...

Por eso os quiero decir.. gracias por estar, por leer, por sentir, por ser un poco mi compañía aunque en silencio.

Y si alguna vez os atreveis...decirme que os inspira... alguna sugerencia o anecdota parecida que os haya pasado...

Yo sigo aqui... contandoos mis aventuras, reflexiones... y haciendoos participes poco a poco de mi vida.

¿Seguimos compartiendo?



21 de enero de 2026

El tono lo es todo: lo que aprendí de un coche rayado

Esto pasó hace tiempo. Por desgracia, he tenido que achatarrar mi coche (pero esa es otra historia 😅), pero me quedo con la enseñanza de esta anécdota y he pensado que también os podría servir…

Una mañana, al coger mi coche, me encontré con que otro estaba aparcado muy pegado al mío. Intenté abrir la puerta con cuidado, sin rozar el coche de al lado… y de pronto oigo una voz:

 "tú sigue así... no me importa que me rayes el coche" 

Al principio me sentó mal. Estaba haciendo cabriolas para entrar en el mío sin ni siquiera rozar el suyo, y él suelta esa ironía. Le contesto un poco enfadada:

– “No, no te lo he rayado.”

Y él:

– “Sí, ya lo sé… es porque está tan rayado que no pasa nada si se raya un poquito más.”

Esto me ha hecho pensar que según el tono que utilicemos una misma frase puede ser ironía, o una broma... La importancia se la damos nosotros y como la percibimos.

Asi que cuando nos encontremos en una,situación similar piensa en el “Tú sigue así”… ahi lo dejo. 😏




Decir adiós trae sorpresas, aunque cueste!!!

A veces te empeñas en relaciones o amistades que no avanzan... pero cuando decides dar el paso, ser valiente y cortar, empiezan a surgir oportunidades nuevas que ni siquiera te habías planteado.

A mi me ha pasado!!! Por eso ...os animo a ser valientes y a dejar ir lo que ves que no marcha. Sin saberlo, puede que te estés cerrando puertas a planes, conocer nuevas personas o vivir experiencias.

Muchas veces, por pereza o miedo, no nos arriesgamos y preferimos vivir en nuestra comodidad. Y solo cuando somos valientes es cuando un nuevo mundo se nos abre ante nosotros, y nos damos cuenta de todo lo que podríamos haber vivido si no nos hubiéramos quedado encerrados en nuestra burbuja.

Y ahora te toca a ti... ¿Qué puertas crees que estás dejando cerradas sin darte cuenta?

Cuéntamelo!!! Te leo en los comentarios...




Decir la verdad aunque de vértigo

A veces, cuando alguien me pregunta “¿a qué te dedicas?”, me echo a temblar.

Antes de abrir la boca, se me pasan mil ideas por la cabeza: “¿y si les aburro?”, “¿y si suena aburrido?”.

Un día, en un grupo donde todos contaban sus trabajos de oficina, me sentí pequeña. Yo, que me dedico a limpiar una casa, poner lavadoras, cocinar y cambiar cortinas… nada original. Le pregunté a una amiga: “¿Qué digo? ¿Que fui secretaria 15 años?” Y me respondió: “Sí” Pensé que sonaba más glamuroso, más “interesante”.

Pero algo me dijo: sé sincera. Y lo fui.

Con 52 años y trabajando de lo que puedo, fui honesta. ¿Y sabéis qué? No pasó nada. Nadie me miró raro. Solo hubo sonrisas y la sensación interna de haber hecho lo correcto.

Eso sí, mis dos señoras un poco “locas” a veces me marean: un día perfecto, al siguiente con mil historias y cambios de humor. Pero ahí estoy, sobreviviendo y riéndome un poco de todo. Y la verdad… hasta me da material para el blog. Seguro que alguna anécdota con ellas os terminaré contando. 😉

¿Alguna vez habéis sentido vértigo al decir la verdad sobre vosotros mismos?






13 de enero de 2026

Pelis que te hacen pensar....

Bajo el sol de la toscana

Qué peli tan tierna, llena de momentos especiales...íntimos  que marcan... pequeñas casualidades que van tejiendo poco a poco una trama llena de guiños.del destino... y donde todo se va recolocando y encontrando su sitio, si, su sitio...no el sitio que a veces te gustaría  o que te imaginas que es el mejor.... no exactamente su sitio.

Te propongo un reto... vuelve a verla y me comentas algún momento especial de esa peli.. yo ya tengo alguno preferido pero prefiero que lo compartamos juntos... te animas???