4 de febrero de 2026

Mi otra hermana...

Antes os hablaba de mis hermanas, biológicamente hablando…

pero ¿y esas “hermanas”, esa familia que, sin ser nada, se convierte en algo… en todo?

Vosotros me entendéis, ¿no?

Hablo de las amigas.

Tengo la suerte de tener buenas amigas. De esas con las que sabes que puedes contar en cualquier momento y a cualquier hora del día. Con las que puedes compartir un vinito… o una mudanza. Y hasta una borrachera 🥴.

Amigas que te sostienen, que no te dejan sola, con las que puedes ser tú sin filtros, sin miedo. Que, si estás pasando una mala racha, se acercan a tu casa solo para darse un paseíto contigo.

Pues una de ellas es Tere.

Que más que amiga, se ha convertido en hermana… otra hermana más, como ella dice.

La quiero mucho. No la veo tanto como me gustaría, pero sé que está ahí. Y eso basta.

La conocí gracias a una actividad a la que me apunté al azar. Tras una pregunta mía, una observación suya… y un pequeño recelo por mi parte, nos hicimos grandes amigas.

Os cuento la anécdota.

Una mañana, hace ya bastante tiempo, tomé una de las mejores decisiones de mi vida: me apunté con un grupo a visitar la Fábrica de Moneda y Timbre. Me interesaba saber cómo se hacía el dinero… ya sabéis que soy inquieta y me encanta aprender cómo se hacen las cosas.

Empezó la actividad. No nos conocíamos ninguno, ni sabíamos a qué nos dedicábamos. Éramos completos desconocidos compartiendo una experiencia nueva.

Nos explicaban las máquinas, los protocolos, la rutina diaria… y en un momento dado yo dije: —Me encantaría saber cómo y dónde se hace el dinero.

Y ella respondió: —Pues yo acabo de hacer un curso de falsificación de monedas.

Silencio.

Mi cara tuvo que ser un poema. Siempre se ríe recordando cómo la miré, como diciendo:

“¿Pero… de dónde ha salido esta?”

Gracias a esa pregunta y a mi cara de susto, se me acercó y me dijo bajito: —Soy poli.

Ahí lo entendí todo. No estaba delante de una ladrona 😅.

Empezamos a hablar y descubrimos que teníamos muchísimo en común: formas de ver la vida, gustos, prioridades… Y así, quedada tras quedada, nos hicimos grandes amigas.

Muchas veces me paro a pensar cómo habría sido mi vida si no la hubiera conocido. Y tengo clarísimo que, desde que llegó, ha sido una persona muy importante para mí.

Nunca olvidaré cuando mi abuela estaba muy malita y yo no tenía ganas de salir. Siempre he tenido una conexión muy especial con mi abueli…

Tere venía a mi barrio, a dar una vuelta, a que me diera el aire. Sin prisas, sin forzar. Simplemente estando.

Por eso os animo a que, si tenéis a alguien así en vuestra vida —o si sois ese apoyo para alguien—, se lo agradezcáis de alguna manera.

Porque eso es un tesoro.

Un tesoro en la tierra.



Ellas... mis hermanas

Tras 56 entradas, hoy os quería hablar de alguien muy especial… mis hermanas. Ya era hora de que tuvieran su momento de protagonismo. 😄

Aunque, para ser honesta conmigo misma, en algunos de mis artículos han aparecido tímidamente… asomando un poquito la cabecita.

Yo, soy la mayor y no tengo hijos… pero tengo 10 (casi 11) sobris. Luego está mi hermana María, con 5 hijos, y tengo la suerte de ser madrina del mayor. Bego tiene 3; sus dos chicas son las mayores de todos los sobrinos. Lauri 2 hijas con las que tengo mucha complicidad y cercanía… viven al lado, y eso suma. Y para terminar, Elena, que está esperando una niña para abril, el mejor regalo de este año, que intuyo será muy especial.

Lo bonito de tener hermanas es que hay complicidad en cada gesto, en cada mirada. Podemos estar riéndonos de algo absurdo o apoyándonos en los momentos difíciles sin necesidad de muchas palabras, y eso me encanta.

A veces me sorprendo recordando cosas de nuestra infancia: las peleas por ser la "primer" en la ducha, quién le tocaba dar el bibe a la peque, las risas por tonterías que solo nos hacían gracia a nosotras… ¡y las innumerables partidas de Continental en la Playa de Cádiz!

Así que hoy les dedico estas líneas: por ser quienes son, por compartir momentos, risas y a veces situaciones duras, pero que, estando juntas, te hacen sentir acompañada.

Y, como siempre, os dejo con una reflexión: no hace falta esperar a grandes ocasiones para valorar a quienes queremos… a veces basta con un café, una carcajada compartida o recordar juntos algo que nos hizo felices.

Yo sigo aquí, contándoos mis historias… y hoy, un poquito de ellas.





3 de febrero de 2026

Un café y una pantalla en blanco

¡Hola a todos!! …Me he preparado un café… la pantalla en blanco y aquí me tenéis escribiendo otra entrada… 

Últimamente me he dado cuenta de algo curioso: mis artículos son más cortos que antes, pero siento que transmiten algo distinto…

Me gusta escribiros como quien se sienta a tomar algo contigo, con vosotros y compartir lo que siento, lo que me llama la atención o lo que me hace sonreír, pensar o emocionarme... Antes quizá escribía más desde la reflexión de una idea aprendida, asimilada… y ahora siento que me centro más en compartir.

No siempre tengo un tema claro. A veces solo tengo una sensación, una frase que me ha acompañado en mi día. Y con eso basta.

Me hace gracia pensar que hay un mundo invisible ahí fuera, conectado con mis palabras. Y me encanta… 

Y yo sigo aquí, escribiendo, contando, imaginando…

¿Quién sabe? Tal vez uno de vosotros se convierta en mi admirador secreto favorito. 😉


Palabras que salen solas...

Es curioso… ayer, revisando el blog y pensando en cómo podría mejorarlo, me di cuenta de que es posible hablar de cualquier cosa desde un enfoque distinto.

Se puede poner ironía, humor, calidez… ¡y hasta poesía!… a un mismo tema.

Pero sí que os cuento que cada artículo sale solo. No lo fuerzo… aprovecho alguna enseñanza del día a día, o una frase que me viene a la cabeza… y la escribo.

Las palabras llegan solas, y yo no hago más que plasmarlas en el papel (bueno, en la web).y así, poco a poco, siento que me vais conociendo, que comparto mi vida, mis ilusiones y hasta alguna de mis locuras.

A veces, como ayer, que estaba más sensible, me sale un artículo más íntimo. Pero en todos me gusta que encontremos algún punto de reflexión o de mejora.

Bueno, yo sigo aquí. Si queréis acompañarme… por mí, perfecto!!!. ☺️

¡!Hasta prontito!!.




Ayer me comía el mundo..y hoy el mundo me come a mí

Ayer me comía el mundo… y hoy el mundo me come a mí.

Hay días en los que te sientes pequeña, sensible, y todo parece costar más.

No es por nada especial… son días en los que simplemente te levantas así.

¿Qué hay que hacer? Nada. No juzgarte, no compararte, no tomar grandes decisiones… porque el mundo no ha cambiado, solo cambia la forma en que lo percibes. 

Aprovecha para dar un paseo tranquilo, sentir el viento en la cara, ponerte una canción que te motive,  sumergirte en un libro interesante...o tomarte un sundae con extra de chocolate. 🍫 

Y mañana… quizás te reirás de que ayer tuviste un día raro. Pero hoy…hoy solamente respira. 



30 de enero de 2026

Qué frase más potente!!!!

Miro el móvil y leo una frase que me impacta y me hace reflexionar:

"El coraje no es la ausencia de miedo… es decir, tengo miedo, tiemblo, pero voy a hacerlo porque esto es importante para mí." — Marian Rojas

Y es verdad. La valentía no siempre tiene que ver con hazañas enormes. Ser valiente no significa no tener miedo, sino seguir adelante a pesar del miedo, con honestidad, curiosidad y corazón abierto. 💛

No se trata de saltar en paracaídas ni recorrer medio mundo sola (aunque eso también puede ser valiente 😅).

Se trata de lo del día a día:
* Atreverse a seguir un sueño, aunque tengas miedo a fallar o a no ser suficiente.
* Decir la verdad, aunque el vértigo te paralice por un momento.
* Compartir lo que sientes, aunque pienses que nadie lo va a entender o que te juzgarán.
* Observar con sensibilidad lo que otros pasan por alto y atreverte a ponerlo en palabras o actuar en consecuencia: esa sonrisa que ofreces… a lo mejor para quien la recibe es un gran consuelo, o dejar tu asiento en el metro a alguien que lo necesita más.

Podemos convertirnos en pequeños héroes anónimos, sin vaqueros ni capas, que no salen en las noticias, pero que gracias a ellos nuestro día a día se hace un poquito más fácil.

Y tú, ¿qué actos de valentía has hecho últimamente, aunque sean pequeños? A veces los más discretos son los que más cambian nuestra vida. 🌿


Pequeños grandes momentos

Me gusta pensar eso… que la vida está hecha de pequeños grandes momentos.

Suena contradictorio, ¿verdad? Quizá sí. Pero para mí tiene todo el sentido.

Un café compartido, una sonrisa inesperada, una charleta sin prisas…

Momentos pequeños que, sin darnos cuenta, se convierten en especiales.

Y ahí radica su grandeza.

No siempre recordamos los días enteros, ni los grandes planes.

Recordamos cómo nos hicieron sentir. Un gesto, una mirada, una frase en el momento justo.

Por eso creo que la vida no se mide en hitos, sino en instantes.

En esos pequeños momentos que, cuando los miras con el corazón, se vuelven enormes. 😉