Últimamente no sé qué me pasa… las noticias me saturan. Me encanta estar informada, pero siento demasiado cercano el sufrimiento ajeno.
Es una mezcla de querer saber y no dejar que me afecte demasiado.
A veces intento “enterarme a la distancia”, no recrearme en las catástrofes, o decido un día no ver el telediario si ha pasado algo que no puedo ni mirar.
Mi madre decía un día: “No es noticia que una madre le haya preparado la comida favorita a su hija, o que un hermano te haya compartido la última galleta y detalles así”.
Y la verdad es que tiene razón. Los pequeños gestos cotidianos también importan y nos recuerdan que la vida tiene cosas bonitas.
En esos días que me levanto más sensible, me dedico a otras cosas: leer, escuchar música, dar un paseo, unas risas, hacer manualidades o incluso ordenar mi cuarto…
Son pequeñas maneras de recargarme y reconectar conmigo misma.
Y a vosotros, ¿también os pasa? ¿Qué hacéis para llevarlo mejor? ¡Contadme, os leo!






