Cuántas entradas de mi blog hablan de viajes, de estaciones, de experiencias viajando… pero nunca me había detenido a pensar en la importancia de que viajar te hace mejor: te hace valorar lo que tienes, te hace superarte y te permite vivir experiencias nuevas que quizás antes ni te habías planteado.
Yo veo los viajes como mirar la vida a través de la cámara y dejar que la gente que los habita te cuente su historia: qué les gusta, qué sueñan, cómo viven.
Recuerdo mil y un detalles de superación en mis viajes:
*Cambridge: allí todo el mundo se movía en bici. Hacía años que yo no montaba, pero tras alguna caída que otra, logré coger la bici todos los días… ¡y además me gustaba!
Y los Pipis (sí, lo recuerdo con horror): la limpieza a veces brilla por su ausencia, así que fui a una tienda y, con mi inglés del cole, conseguí comprarme una buena loción para acabar con esos bichitos que odio.
*Egipto: cruzar la calle era todo un reto; sin semáforos y con el tráfico que hay, ¡una auténtica locura!
I*ndia: fuimos un poco locas; al llegar al hotel, decidimos coger el metro solas y explorar el centro de la ciudad.
*Venecia: llegamos tarde y estaba oscuro; encima no encontrábamos nuestro hotel. Decidimos que, aunque tuviéramos que pasar la noche con la maleta a cuestas, dormiríamos calentitas… ¡y lo hicimos!
*Marrakech: en lugar de quedarnos en el hotel mientras las demás se arreglaban, nos fuimos a dar una vuelta por el Zoco y aprovechar cada instante.
Podría seguir contando recuerdos durante horas, pero lo que quiero recalcar es esto: viajar nos abre el mundo y nos brinda muchos caminos de superación.
Y vosotros, ¿dejáis que el país o el destino os sorprenda? ¿Os permitís algún pequeño reto? Contadme, yo os leo y contesto.






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