Mis padres…
Y sobre todo mi madre.
Siempre está ahí. Sabe lo que sientes, lo que piensas, sin palabras, sin necesidad de explicar nada.
Me encanta su gran corazón, su capacidad de superación, su resiliencia, su sentido del humor y su manera de ver la vida.
Ella siempre ha sido un pilar para la familia… muchas veces en silencio. Sostiene, observa, se da cuenta de todo. Te compra lo que necesitas sin tener que pedirlo, porque ella escucha tus necesidades.
Hay una faceta suya que me encanta, que me produce ternura y a la vez diversión: su inicio con las redes sociales.
Os cuento una anécdota.
Una tarde estábamos merendando mi hermana Elena y yo con ella en el Vips. Sí, Elena, la que está esperando una peque (Coral). Empezamos a hablar de música y le dijimos: —Ahora que tienes móvil, puedes escuchar música desde ahí… mira, instálate Spotify.
Y ella respondió: —¿El Putify?
Nos dio un ataque de risa monumental. Intentábamos explicárselo, pero no podíamos parar de reír.
—Nooo, Spotify…
Pero no terminaba de entenderlo. Fue un momento épico.
Ahora es toda una crack: manda WhatsApp, audios, ve recetas en YouTube y hasta sus partidos de tenis. Pero esos inicios quedarán grabados para siempre en nuestra memoria como una gran anécdota familiar.
Y es que, además de la tecnología, se añadía el inglés… cóctel perfecto.
Otro día, recuerdo que estábamos en casa de mi hermana Elena y de mi cuñado Perico —con quien tengo una gran conexión— y mi madre dijo: —Pericooo, tráete el baile con el café.
Nosotras:
—¿El baile?
Se refería a un Baileys. Desde entonces, cada vez que tomamos café, decimos: el cafetito… y un baile.
Y mi padre…
Ahora está con Alzheimer. Es una situación nueva, que a veces me supera. Es ver a la persona que siempre ha estado a tu lado, fuerte, sin dudas, convertida en un niño. Un niño que juega, te tantea, te reta.
Y tú, como hija, dudas qué papel tomar: a veces eres su hija, otras te conviertes un poquito en su madre, sobre todo cuando entra en bucle y hay que regañarle.
Por eso esta entrada es un homenaje y un reconocimiento a estas dos figuras que siempre han sido y siempre serán un pilar fundamental en mi vida.
Y os cuento un pequeño secreto: en Reyes, todos los años, mi madre me escribe una carta. Sí, en un trozo de folio. Y yo las conservo todas.
Para mí, ese es mi verdadero regalo de Reyes.
Gracias, mami. 🤍

¡Precioso! 😘
ResponderEliminarGracias cuñado, me alegro que te haya gustado!! Ya sabes que no cuento nada que no sean de verdad mis padres....k suerte tenemos de tenerlos en nuestras vidas!! 🥰
ResponderEliminarQue bonito y tierno es el recuerdo....
ResponderEliminarA la par que dura la vivencia y situación actual de tu padre... Es un relato muy bonito